El viernes pasado tuvimos nuestro segundo encuentro de ésta, la quinta, edición de TRAC. Intentaré hacer una crónica viva de lo que hemos estado haciendo, valorando, preguntándonos y sugiriendo en relación a los temas que se plantearon.
Hubo tanto, pero tanto, para discutir en el primer encuentro que no llegamos a realizar todas las actividades que tenía planeadas. Presentamos el taller, los temas a tratar y los objetivos para esta edición, para luego, con el mismo espíritu, presentarnos los talleristas entre nosotros. El grupo se reveló como uno de los más heterogéneos que hemos tenido hasta ahora.

¿y cuáles son esos temas y objetivos para esta edición?
En principio, esta es una breve lista de consignas que irán guiando nuestro transitar en el taller:
COMPRENDER ACTIVAMENTE
EXPERIENCIA PERSONAL
CURIOSIDAD COMO HERRAMIENTA
DEJAR APARECER
SUSPENDER CATEGORIAS
salir de las preguntas típicas
Cuando nos referimos a “dejar aparecer” lo hacemos pensando en toda la riqueza que el deambular y la sorpresa pueden aportar, incluso, en la labor intelectual. Estamos transitando esta época, la misma época que queremos empezar a pensar para tratar de comprender. Acercarnos a ella con preconceptos o hipótesis como certezas nos quitaría la increíble oportunidad de tejer nuestra propia red de indicios y conclusiones. Puede sonar a utopía la idea de que vamos a poder comprender lo que nos está pasando hoy mismo como productores y consumidores de cultura. Y sin emabargo, en lo intuitivo, en la elección de breves señales, de pasajes con sentido, de descripciones densas de nuestra percepeción, vale decir, en el análisis de este constructo de indicadores, vamos a poder a lo sumo compartir una sensación –siempre evanescente- de lo que pensamos nos está sucediendo culturalmente.
Quiero traer dos extractos que funcionaron de faro para este primer encuentro del taller, en el que planteamos una suerte de statement a seguir. Un cuasi-manifiesto TRAC.
Andrea Giunta, en relación a la conceptualización del término biopolítica en arte:
“La urgencia por pensar el propio tiempo es recurrente. Podemos comenzar con la descripción de los hechos que dan cuenta del cambio, focalizando en la emergencia de lo nuveo, procurando obtener todo nuestro conocimiento de ese relato, sin mensurar, sin valorar, buscando aprender los datos que señalan un paisaje distinto”.
“Arte y biopolítica”, Poéticas Contemporáneas…, F.N.A., 2010
y
Valeria González, al respecto de los nuevos procesos que asumen los artistas en la actualidad:
“[…] una aparición es lo opuesto a un descubrimiento. Un descubrimiento es la consolidación material de un saber y un poder preexistentes. Una aparición bordea lo irrepresentable o, más bien, nos convoca a una experiencia de suspensión de categorías y perspectivas conocidas”
“Arte contemporáneo e historia argentina”, Poéticas Contemporáneas…, F.N.A. 2010

Nos estuvimos metiendo, y seguiremos mezclándonos, con los siguientes conceptos: heterotopía y antagonismo.
Entiendo, que el primer término nos puede servir para pensar el campo del material disponible (que está a la mano) y dispuesto (que produce) por el arte contemporáneo. Lo visual, performático, relacional. Nos habla de la diversidad. Y el segundo, antagonismo, puede funcionar para reflexionar sobre el ejercicio del debate, el lugar que ocuparán nuestros criterios y en última instacia, la construcción de nuestros juicios de valores. Una manera actual de reemplazar al canon.
Siendo ésta una reflexión work inprogress, se intuye que ambos conceptos son vehículos de categorías y criterios nuevos, funcionales a un campo del arte en sensible proceso de cambios.
Alguna de las características de esta quinta edición del taller
- Taller en profundidad. Pocos temas, pero discutidos a fondo
- Obras del período 1989 - 2011 (25 años de antigüedad aprox.)
- Obras de artistas argentinos o producidas en y para el contexto local
En última instancia, pretendemos que el objetivo principal del taller sea que podamos armar un recorte propio y justificado de obras y artistas que representan la contemporaneidad.
Poder construir nuestro topos del arte contemporáneo

De un encuentro al otro, les sugerí que leamos una serie de textos para empezar a tener con qué debatir y cruzar lo que vemos con lo que pensamos. Cada texto, tenía una pregunta a responder, con el objetivo menos de encontrar una respuesta correcta que de abrir la discusión sin punto de llegada pre-establecido.
Fueron las siguientes lecturas (enlace a página con los textos y las preguntas)
La yapa a estos textos fue un ensayo de Graciela Esperanza del que les leí durante el taller en fragmentos, sobre el enorme gesto de humildad intelectual de Leo Steinberg frente a la novísima obra de Jasper Johns (y que Iglesias menciona en su ensayo). Un ejemplo a seguir…
“Lo que he dicho, ¿surge de las obras o es una sobreinterpretación? ¿Acuerda con las intenciones del artista? ¿Refleja la experiencia de otros y por lo tanto garantiza que mis impresiones tienen fundamento? No lo sé. Entiendo que estas pinturas no necesariamente parecen obras de arte, cosa que, se sabe, ha resuelto en el pasado problemas mucho más difíciles que éste. Ni siquiera sé si son arte en realidad, si son extraordinarias, buenas o si se cotizarán en el mercado. Al mismo tiempo, toda la experiencia que he adquirido en relación con la pintura, sea cual fuere, puede resultar un obstáculo o una ayuda y, por lo tanto, estimar el valor estético de un cajón adosado a una tela, por ejemplo, es todo un desafío para mí. Pero nada de lo que he visto en mi vida puede enseñarme cómo hacerlo. Estoy solo en esto, y depende exclusivamente de mí poder valorar lo que veo sin recurrir a las convenciones al uso. El valor que le otorgue a estas pinturas pone a prueba mi coraje personal. Queda en mis manos descubrir si estoy preparado para soportar el choque con una experiencia nueva. ¿El exceso de análisis es una coartada? ¿Me dejo llevar por lo que he oído? Los sentidos que veo en esta obra e intento formular, ¿son elaboraciones para demostrar algo sobre mí o son de por sí una experiencia auténtica? Preguntas que no tienen fin, para las que no hay respuestas disponibles en ninguna parte. Es la clase de autoanálisis al que puede llevarnos una imagen novedosa, y por eso, ante todo, la obra me inspira gratitud. Me ha sumido en un estado de incertidumbre angustiosa que alcanza al cuadro, a la pintura en general y a mí mismo, pero sospecho que está bien que sea así. De hecho, desconfío de quienes, enfrentados al arte nuevo, suelen saber qué es una gran obra de arte y qué sobrevivirá al paso del tiempo.” [Steimberg, 1972]
Esta a Steimberg nos inspiró muchísimo en su doble calidad de humilde y atrevida. Humilde para reconocer sus límites como crítico de la contemporaneidad que le tocó analizar, por las preguntas que se hace a sí mismo. Y atrevido por forzarse a ir más allá de la angustia que puede provocar la incertidumbre de ya no contar con más certezas disciplinares y filosóficas.
Hablando sobre la enorme variedad de opciones que el arte nos ofrece hoy y sobre las elecciones que uno tiene que tomar, dado que somos finitos y únicos, frente a una oferta que nos supera, Silvina Pirraglia (tallerista vitalicia) trajo la idea del duelo. Duelo y elección sucederían en simultáneo, sugiere Sil, porque decidimos, perdemos, concluye.
Me dejó pensando. La idea del duelo me parece seminal, muy potente, llena de promesas para seguir adelante.
Y como jugando al ping-pong, devuelvo esta pelota con un giro un tanto diferente (aunque hermano del primero). ¿qué pasa con el duelo que tenemos que hacer frente a esta incertidumbre de certezas, como le pasó a Leo Steimberg al conocer obra de Jasper Johns?
Duelo por elegir. Pero también duelo por no tener certezas.
Y lo curioso es que frente a la falta de certezas que vienen “de arriba”, de la crítica, del pensamiento intelectua hegemónico, la propuesta contemporánea (la que nos interesa despertar aquí en TRAC) es la de certezas “DIY” (do it yourself – hacelo vos mismo)… vale decir, que cada uno de nosotros tenga su caja de herramientas de pequeños criterios y breves certezas, o por lo menos, afinidades electivas justificadas. Y eso… ¿nos da miedo? ¿nos deja desnudos? ¿nos genera duelo? No deberíamos, acaso, confiar más en nosotros que en lo que nos dicen otros.
Deberíamos releer una y mil veces la crítica de Steimberg, cruda y real, una enseñanza zen contra el ego que se cree sabio y que no se da cuenta que al poner punto final a sus juicios de valor, se está suicidando. Porque… iba a decir que lo único que cambia es lo que muere, y me doy cuenta que hasta lo que muere, cambia, se pudre, se convierte en otra cosa. Entonces, lo único que no cambia es lo que ya está quieto… de entrada.

todas las imágenes que ilustran esta entrada fueron obtenidas de poxipics’ en flickr.
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