Las sentencias de Raquel


La labor del pintor es desembarazarse de los clichés,
hacer surgir la figura improbable
de todo el conjunto de probabilidades figurativas
Giles Deleuze

Cuántas veces anunciaron tu muerte. Cuántos de mis amigos se probaron tus zapatos y vos ahí seguías, tibiecita, palpitante. Ya las dejamos de contar, aunque todos lo seguimos citando para hacer funcionar nuevos argumentos. Los estertores de tu muerte son tan activos (estuve por decir “atractivos”) que somos muchos los que ya no creemos en tu retirada. Es como Pedro y el Lobo.

Yo te veo más viva que nunca, sobre todo en nuestro país donde tenemos una tradición increíblemente prolífica que soba tu lomo y te hace responsable de centenares de hijos naturales. Es que tu magia sigue cautivándonos. Es tu generosidad, querida mía. Porque hay que decirlo: sos generosa, gauchita; siempre dispuesta. Abandonada a todas las posibilidades donde pareciera que no hay una cosa que te venga mejor que la otra. No hablo de gataflorismo aquí. Me refiero a esa inflamada disposición tuya, tu receptividad sexy sin límites aparentes. Claro que están los que hablan mal de vos, que incluso escriben y son leídos. Aquel que te tildó de histérica, de neurótica de los clichés. El mismo que allí donde no había nada, en lugar de ver ausencia y lo que ella habilita, sólo pudo nombrar la presencia amenazante de todo lo hecho con anterioridad.

Hoy quiero hacerte un homenaje, ¿sabés? No el último de los homenajes, con vos ya perdí esa esperanza. La de tener la palabra final. Total, ¿para qué? Soy consciente de que después de mí, van a venir otras. Tranquila, hace tiempo que no creo en la monogamia. Me dieron la oportunidad de hacerte una pregunta. Y como para groupie no me da el pinet -digamos que soy una mezcla rara entre ferviente entusiasta y declarada ignorante de los secretos de tu ghetto-, no pude quedarme con una sola versión tuya.

Llamé a mis amigos para que me acompañaran. Vení Raquel, vení con los muchachos, sonaba en la radio. Vení Raquel, te vas a divertir. Y ya que estábamos en el baile, bailamos hasta ser uno con el sudor. Llamé a los otros, los que coquetean con tus secretos pero no entran al ghetto porque nunca quisieron aprender la contraseña. Esos amigos míos que vos ya conocés: sé que vienen conversando mucho entre ustedes. Los que van por otro lado pero creen llegar al mismo punto. Los que hacen su entrada al centro mismo del barrio donde vivís, bajando por un helicóptero, se roban un misterio, y después lo tiran desde la altura. No hay enigma que resista semejante caída sin desparramarse en mil diminutas sentencias. Pero para que veas que no discrimino, que no me estoy haciendo la snob por gratuidad, cursé una invitación también a mis amigos cercanos que son de tu banda. Tal vez, todos mezclados, tengamos algo para decir de vos. Simplemente, algo más; sólo que dicho con nuestra voz.

Paseando por tu barrio, querida, recogí las sentencias desperdigadas. Pero sólo elegí las que pensé que podrían satisfacer tus caprichos, así como los de mis diletantes amigos. Esto es lo que encontré:

1 Guido

Guido Ignatti

plano profundo
profundo plano

El material puede ser franco, su profundidad real aunque contenida y limitada a unos centímetros, a simple vista medibles. Un vidrio grueso entre el ojo y la pintura de fondo funciona como una trinidad santificada por el artificio pictórico: primer plano, lente y control. Un loop que hace regresar la transparencia analógica, en virtud de lo aprendido con tanta capa sobre capa digital. Si hay texturas, mejor: hacen sombra. Si se rompe, no importa. ¿O acaso no sigue sonando ese estribillo que canta sobre la muerte de una muerta que no quiere morir y de la que se siguen haciendo exposiciones?

5. ¿Alguna vez han visto al cielo sorprendidos, como si nunca antes hubiese estado sobre nosotros? - Samuel Lasso

Samuel Lasso

intensidad chata
oscura exposición

El estudio cromático y formal del señor de los cielos. El obsceno gigante de luz que no permite ser mirado a ojo pelado sin dejar una resaca de manchas en la retina del valiente o del insensato que lo desafía. El sol hace 8 minutos, 19 segundos. O mejor, su resplandor, su vibración, diseccionada en una cuadrícula analítica que antes que explicar, buscar exponer. El hombre. Su deseo por capturar su entorno y esa voluntad de construir herramientas. Las herramientas, una versión enfática del dilema entre lo crudo y lo cocido: la cultura. Sus pinceles.

Ana Clara

Ana Clara Soler

superficialidad intrínseca
oceánico silencio

Trama y paréntesis. Un discurso que no termina, pero tampoco empieza. Así lo encontramos, restituyendo la tantas veces perimida y resucitada cosa mentale: la ventana abierta al mundo con que se identificaba la pintura conceptualmente. Sólo que esta vez, la ventana se abre al inmenso vacío del universo. Tramas e interferencias. Lo que ves, es lo que es… pero ¿podemos confiar en nuestros ojos?

4 malena

Malena Pizani

soporte penetrable
objeto de fondo

Soluciones químicas, en un laboratorio, que desean haber sido el más fino óleo holandés. Sin pretensión de colores porque adivinan que reduciendo un factor se amplifica enormemente todo lo otro. Registros y valores imperceptibles ante las opciones ahora negadas. Cerrar una puerta conocida, para empezar a ver la luz en las otras hendijas.

artificio elusivo
posibilidad construída

Mariana Rodríguez Iglesias

separador

Este texto acompañó la exposición Plano profundo de los artistas Malena Pizani, Guido Ignatti, Ana Clara Soler, Juan Giribaldi, Verónica Calfat, Samuel Lasso, Cristina Portela y Rodrigo Túnica en Estudio 104 durante Noviembre de 2015. La curaduría estuvo a cargo de Mariana Rodríguez Iglesias

Se trató de una exhibición pictórica en sentido expandido. Conviven óleo y acrílico sobre tela pero también acuarela, fotografía, instalación y video. En tanto corrimiento de estos límites, es un homenaje de las diversas disciplinas a una problemática clásica de la pintura: el hecho de poner en evidencia y al mismo tiempo negar su condición planimétrica. Un plano que con los artilugios del lenguaje se presenta como profundo, vibrante, horadado o proyectado; y una profundidad que está siempre en fuga dado que para existir necesita un soporte, una antítesis dialéctico-perceptiva.

Desde perspectivas cruzadas y con la voluntad de exaltar el pluralismo característico del arte contemporáneo, Plano profundo, reflexiona sobre esta problemática propia de la pintura desde diversos puntos de vista. La pintura en tanto juego de ilusiones, negaciones y decepciones. La pintura como plano que es negado y puesto en evidencia al mismo tiempo. La pregunta que estos artistas siguen demorando en responder apunta al juego inequívoco entre la necesidad de olvidar constantemente aquello que es también soporte, y por lo tanto, posibilidad de ser del signo.

 

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Acerca de TRAC

¿qué? TRAC / TALLER DE REFLEXION EN ARTE CONTEMPORANEO ¿modalidad y objetivos? Se trata de un taller teórico-práctico. Se fomentará l
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