bitácora – Karina Cardona


Esta es mi primera bitácora. Antes de empezar a escribir, confieso que tengo que hacer un gran esfuerzo para evitar enfocar esta escritura desde el tono solemne al que me acostumbró la universidad y el formato monografía. Para ello me privé de toda información extra a la página de Nora Fish y “hábitat”, la muestra que elegí en esta ocasión.

Ya la palabra hábitat me resultó sugestiva y los artistas que exponían bajo ese nombre confiables: Guido Ignatti, Fabiana Barreda y Ana Wingeyer (a Ana sin conocerla me intrigó su trabajo). Cuando viajaba hacia allí me preocupaba si iba a hablar de uno o de todos, pero me obligué a detener esa vacilación irrelevante y a abandonarme a la experiencia.

Cuando llegué a la galería aún no eran las 6 de la tarde, hora publicada para la inauguración, pero no faltaba mucho y me dejaron entrar. Como soy reacia a las multitudes, sentí como un golpe de suerte el hecho de ser la primera y ver el espacio vacío de gente.

En eso llegó Nora Fish que terminaba de resolver las cuestiones del vernisagge y me recibió muy amablemente. La amenidad del espacio y de la propietaria me dio la bienvenida y acogieron entonces el inicio de mi recorrido más visual que motriz.

A pesar de no tener indicación alguna, era fácil identificar 3 grupos de poéticas distintas pero armónicas entre sí.

Por una cuestión de tamaño y ocupación tridimensional del espacio de la galería, lo primero que llamó mi atención fueron las piezas de Guido Ignatti. Una alfombra aglutinaba las obras en una de las esquinas: la proyección de la sombra de un conejo sobre una persiana americana, una moldura de yeso cuya forma aludía al arte concreto de Lozza, un fragmento de vitreaux enmarcado y por último, empapelados reconstruidos mediante esténcil. Entre otras cosas, esos trozos de arquitectura doméstica arrancada de su contexto -mediante la imitación, la intervención o la resignificación- y colocados en una galería, me sugirió como una suerte de rescate de oficios quizás desaparecidos o simplemente la puesta en valor de todo “hacer”, del arte de aquellos que construyen nuestros refugios íntimos y cotidianos.

Por afinidad seguí con Fabiana Barreda. Como siempre y antes de cualquier examen, sus obras simplemente me gustan. Delicadeza e ironía se conjugan aquí para aludir al hábitat natural modificado por el hombre. Así desarrolla el tema de las canchas de golf y lo trae a través de dos pequeñas maquetas. Una de ellas, clásica en cuanto a los materiales que utiliza para construirla, se completa con un palo de golf grabado con la siguiente inscripción: Satori swing to your heart. La otra, realizada en acrílico naranja y amarillo transparente, proyecta una sombra en la pared de tan contundente presencia, que parece competir por su visibilidad con el objeto material que la produce. La naturaleza difícilmente se comporte de manera tan pretensiosa como en las composiciones paisajísticas de las canchas de golf, en esos espacios la mano del hombre es patente. Pero también existen otros artificios que nos separan cada vez más de la naturaleza, no sólo biológica sino también espiritual.

Las fotografías de Ana Wingeyer fueron una sorpresa. Antes de la revelación, lo que pude observar era una especie de urdidos de lanas de color, apenas definido en el primer plano, y que parecían estar vistos y enfocados a través de un microscopio. Como siempre la mente busca rotular, clasificar, ponerle nombre a la cosa, buscarle un referente conocido. Así, la primera conexión que hice me llevó a los diminutos textiles funerarios de las culturas prehispánicas. Pero no, esas imágenes magnificadas por el zoom eran labores de polillas que la artista se ocupó de criar y alimentar con distintos tejidos y materiales. Sin pretender caer en trillados comentarios ecologistas, estos trabajos me hicieron pensar que la naturaleza es más maestra del hombre de lo que el hombre, con su actitud avasallante e irrespetuosa, cree.

Definición de hábitat según la Real Academia Española: Lugar de condiciones apropiadas para que viva un organismo, especie o comunidad animal o vegetal. Entre otras cosas me pregunto: ¿cuántos hábitats nos quedan para vivir en condiciones apropiadas?

 Karina Alejandra Cardona

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