bitácora – Maite Doeswijk


Milo Lockett en La Plata

Hace unos días me recomendaron visitar la muestra de Milo Lockett en el Museo Provincial de Bellas Artes de La Plata, me dijeron que contagiaba energía, así que decidí comprobarlo por mi misma.

Llegué al Museo a las 4 de la tarde y me dio la bienvenida un cuadro del artista. Se trata de un cuadro de fondo azul con una trama de frases y letras, y unos personajes misteriosos en color rojo, amarillo y verde que contrastan con el fondo.

Me acerco de a poco para leer las frases de fondo como si quisiera hacer zoom, y me parecen divertidas, sobre todo la leyenda en la parte inferior: “Milo como estás, comiste tu milanga hoy”.

Al lado del cuadro se lee el título de la muestra:¿Y La Plata?. Me quedo pensando qué pasa en la ciudad de La Plata con el arte actual y con los artistas emergentes.

Sin mas preámbulos ingreso a la sala y arranco el recorrido. Me llama la atención que ninguna obra tiene título. Son cuadros de dimensiones que van desde el metro hasta los 2 metros, y están realizados con técnica mixta sobre madera, excepto uno que está realizado con costuras y parches de tela sobre una tela de soporte, tela sobre tela según el cartelito.

Esta obra en particular hace que me detenga más tiempo a observar cada parche de tela, un camino de botones cosidos al lienzo y el elefante que es la figura principal, con bordados y más parches coloridos.

Siempre me detengo a leer la técnica y el soporte de los cuadros en las muestras e inspecciono el material como una pericia, sospecho que se trata de esmaltes y acrílicos de colores sobre madera.

Toda la sala está iluminada por los colores brillantes que parecen emanar de los cuadros, cobra vida por momentos y se despega del espacio tradicional de museo.

La sala está vacía y en silencio absoluto, los personajes de las pinturas parecen estar dialogando y dan ganas de escuchar lo que están diciendo, pero me interrumpen algunas personas que cruzan de repente por el medio hablando del clima.

Con este cambio brusco decido variar el recorrido, esta vez siguiendo las miradas de los personajes en los cuadros.

En un primer momento me parecía que dialogaban pero ahora creo que se están mirando con desconfianza los unos a los otros. Un clima de sospechas, y secretos envuelve las obras conectándolas en una especie de red invisible de miradas, pero desde un costado lúdico realzado por los colores vibrantes.

Al final del recorrido salgo de la sala con una sensación de alegría y creo que hasta enérgica, y pienso: promesa cumplida.

Maite Doeswijk

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