La Belleza puesta en Obra – Silvina Pirraglia


“Esbozo ejercicios de impotencia”, Alfredo Jaar.

 Los ojos de Gutete Emerita, de Alfredo Jaar, es una instalación compuesta por un millón de slides dispuestas sobre una gran mesa de luz. ¿Por qué un millón de slides? ¿quién es Gutete Emerita? Todas estas preguntas (al menos éstas) tienen respuesta. Alfredo Jaar nos habla del genocidio ocurrido en Ruanda en 1994, y el número de slides responde al número de víctimas registradas en tres meses durante ese año (a razón de diez mil muertes al día). Jaar eligió focalizar la mirada del horror en los ojos de Gutete Emerita, quien vió cómo masacraban a su marido y sus dos hijos. Su modo de registro nada tiene que ver con espectacularizar la violencia.   Jaar eligió la mirada de una sobreviviente, la multiplicó por un millón e iluminó su obra como intentando poner luz a una tragedia que pasó casi inadvertida para el resto del mundo.  “During the military regime we learned as artists how to speak a poetic language. We practiced self-censorship. We knew if we crossed a line we would be in danger of being ‘disappeared’. The regime killed almost 4,000 people. If we wanted to participate in exhibitions we had to learn how to express what we wanted to say, but in a way that would be unreadable to authorities. My use of metaphors and poetic devises started in those years in Chile. I also had no choice” (Jaar, 2010-2011).

Los ojos de Gutete Emerita responde a la serie “Proyecto Ruanda”, elaborado entre 1994 y 1998, el cual consta de diferentes obras realizadas en diversos registros, entre las cuales también se pueden encontrar postales enviadas desde Ruanda por Jaar a sus amigos, en las que ponía nombres de sobrevivientes que conoció; cubos de dimensiones variables formados por cajas fotográficas negras con un texto que describe las imágenes que guardan en su interior o Rwanda, Rwanda (cien serigrafías con la palabras Rwanda repetida ocho veces, y dispuestas en los letreros públicos de las Malmö, Suecia).

La obra de Jaar, nos invita a pensar en el rol social del arte como “registrador” de lo que ocurre fuera de él, como comunicador. Nos lleva a la reflexión sobre la condición humana y los modos que existen de representar el horror en una cultura ya saturada por la imagen. ¿Es pecado o menos efectiva que la obra de Jaar sea bella siendo su temática tremendamente escabrosa?  Jaar no le teme a la belleza, y según cuenta eso decepciona a sus críticos: “On the contrary I think beauty should be part of the language we use in order to communicate our ideas. It is an essential constitutive element of my work. But I am not referring to visual beauty only. I think that concepts can be very beautiful. Sometimes the truth is incredibly beautiful. The artist defines what beauty is. The artist invents it. What is difficult is to find the perfect balance between content and spectacle. Most of the time I fail and the work is either too didactic or too beautiful”. (Jaar, 2010-2011)

Si Jaar reconoce el fracaso, tal vez sea un buen incentivo para empezar a hacer lo propio y seguir intentando (hasta fracasar nuevamente). En palabras de Beckett: “Ever tried. Ever failed. No matter. Try Again. Fail again. Fail better.” Y si lo hacemos bellamente, aún mejor.

Silvina Pirraglia.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s