Críticas TRAC – Cristián Baulán


Boaz Arad – Alfombra de Hitler

Pasen y pisen!

Esa pareciera ser la invitación del artista israelí Boaz Arad, cuya obra permanece expuesta a ras del suelo en el Centro de Arte Contemporáneo de Tel Aviv. La pieza es una alfombra confeccionada de pellejo humano, cabeza incluida.
Animales salvajes disecados como elemento decorativo, en forma de cabezas colgadas en paredes o de alfombras de animales salvajes con cabeza incluída, hemos visto muchas, y en general, causan bastante repugnancia. Si corremos el límite un poco más, podemos mencionar a los artistas Brody y Kristofer Paetau, cuyas obras son perros y gatos disecados mediante taxidermia para ser convertidos en alfombras con cabeza, tal y como se hace siempre con osos y tigres. Sólo que en este caso se trata de animales domésticos, y eso pareciera escandalizarnos aún más. Evidentemente, el reino animal está sometido al capricho del hombre. Y como en el arte no todo està dicho, siempre se puede llegar más lejos. Y este es el caso de la obra de Boaz Arad, una alfombra que simula la piel y cabeza de uno de los animales mas terribles de la Historia. Hablamos de una de sus obras estrella “alfombra de Adolf Hitler”:


El israelí Boaz Arad es un provocador que utiliza el Holocausto y la figura de Hitler como leiv motiv artístico para crear pequeñas obras irónicas y algunas hasta cómicas. En su página web hay aproximadamente 14 videos en los que es posible ver a un Hitler rascarse sus partes íntimas, Hitler con un bigote juguetón o una falsa entrevista a Hitler a propósito de sus obras de arte.
Arad dice que espera mostrar con esta obra, cómo el Holocausto ha marcado a Israel, pero también cómo su país ha abusado de él, hasta el punto de convertirse en una mera decoración. Como es el caso de esta obra “Alfombra de Adolf Hitler” que al mismo tiempo es la representación de lo que un cazador de nazis haría si lograra abatir la máxima pieza, el líder nazi, según el propio artista. Podríamos decir: Cazador, cazado?

Pero alfombras hay muchas y con historia, aún más. Como las de aserrín, por ejemplo, en Comayagua, Honduras, que se preparan durante la devota celebración de Semana Santa. Es un largo proceso el de hacer estos mantos de colores; requiere meses de preparación, y mucho trabajo en equipo. Sin embargo, la vida de estas alfombras es fugaz, ya que se van destruyendo a medida que la procesión del Vía Crucis avanza, como una forma de honrar al camino que hizo Jesús hacia su crucifixión.
Será la alfombra de Boaz Arad el camino de los israelíes sobre el cual avanzar y honrar a su pueblo?  Más de uno luciría gustoso la polémica obra en medio de algún salón.

Pasen y pisen. Pero cuidado, aquí, la basura no está bajo la alfombra.

Cristián Baulán

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