Cuerpo y Arte – Cecilia Arthagnan


AL FILO

Ana Mendieta, Tania Bruguera, Marina Abramovic, Chris Burden y Prem Sarjo ponen sus cuerpos en jaque, los usan, experimentan con ellos, es decir, los límites socialmente establecidos y entendidos y aceptados, en las obras de estos artistas se han corrido un poco más allá.

El cuerpo como continente o justamente como vehículo de la idea. Entrar/salir. Receptor/emisor. ¿Cuántas veces oímos la frase “poner el cuerpo”? La idea fundamental de este recorrido es poder acercarnos al olvido del ego. Estos artistas se desnudan, se afean, se cortan la piel, ponen en peligro su vida, se caen al vacío, se automutilan, se hacen disparar, se besan hasta caer rendidos, meten sus manos en sangre animal, cometen delitos, se entierran.

La artista cubana Tania Bruguera juega a la ruleta rusa en la Bienal de Venecia 2009 mientras lee un texto sobre arte, compromiso, consecuencias, política y sabotaje. La performance se llama Autosabotaje. Tania lee un fragmento, toma el arma y gatilla. Lo hace dos veces más y a la cuarta apunta al techo y sale la bala. El revólver y la bala fueron reales porque ella estuvo dispuesta a morir por el ideal de nunca resignar un arte revolucionario, ese es su autosabotaje.

Otra artista cubana, en su obra Body Tracks de 1974, Ana Mendieta introduce sus manos en una mezcla de sangre animal y pintura roja y así manchada se arrastra sobre una pared. Otro artista, que como Bruguera y Prem Sarjo, pone en riesgo su vida. Chris Burden se hace disparar en el brazo durante la performance del año 71 llamada Shoot. El artista chileno Prem Sarjo toma 15 gramos de clonazepan, se coloca la remera con la marca Ravotril y concurre a la inauguración de la primera Trienal de arte en Chile, en el Palacio de Bellas Artes.

Allí se desploma a los pies de la presidenta Bachelet y una mujer lo arrastra del lugar, sin que nadie haga nada. Este ansiolítico es el más consumido por los chilenos, silenciándolos y adormilándonos. El artista con su acción se coloca en ese lugar, intenta borrarse y su cuerpo inconsciente se convierte en un elemento intruso (como él mismo define) que pone en evidencia la hipocresía chilena y convoca –precisamente- a despertar.

También, la artista yugoslava Mariana Abramovic en su obra del año 97 Balkan Baroque, sólo iluminada por tres pantallas de vídeo con la imagen de sus padres, en silencio, la artista amontona en un rincón más de dos mil kilos de huesos con restos de carne. Sobre esta fosa, cargada de connotaciones simbólicas por las luchas sangrientas de los Balcanes, Abramovic despliega su performance: lentamente, y sumida en un reflexivo autismo, va limpiando los restos de la carne todavía pegada a los huesos.
Hay infinitas acciones más. Pero a todas éstas las une un denominador común que es la entrega y ser –justamente-  un ser de acción que permite la auto-observación y la autocrítica de una manera que exalta los sentidos, que provoca, que da asco, que da pudor, que abofetea. Algunos podrán decir que la performance está tendiendo a la espectacularización y empezando a perder su carácter de resistencia frente a la mercantilización, sin embargo, lo importante es que el gesto revulsivo de estas performances sucede.

Cecilia Arthagnan

(Sobre Tania Bruguera: los links en el texto corresponden al video de la performance en Venecia y a una entrevista en la que conversa sobre esa misma obra)

3 respuestas a Cuerpo y Arte – Cecilia Arthagnan

  1. Pingback: Representación de lo inmediato – cuando el cuerpo es la obra | TRAC / Taller de Reflexión en Arte Contemporáneo

  2. Silvio De Gracia dijo:

    Es una lástima que pongan una obra tan oportunista, obvia y estúpida como la de Prem Sarjo junto a la de grandes artistas.

    Los saluda,
    Silvio De Gracia.

    • TRAC dijo:

      Gracias por el comentario, Silvio. La verdad que yo no estoy tan segura que la obra de Sarjo sea buena. Es jugado lo que hizo, pero no me gusta como lo expone en el video, las cosas que dice y pero más que nada, todo lo que no dice. Me parece un incendiario que usó un recurso interesante, nada más. Entiendo que le tengan bronca, en el mundo del arte hay muchísima envidia en estado de latencia, como una hornalla prendida largando gas. Sólo hace falta una chispa para que se prenda. Y esa chispa suele ser la visibilidad pronunciada y dirigida, a veces, sobre el escándalo y no sobre la calidad.

      De todas formas, destaco la participación de Cecilia en TRAC, la cual es siempre recordada y celebrada. Cuando tengo que mandar a hacer tarea siempre elijo una de sus bitácoras o críticas para usar de ejemplo. Me encanta el ritmo tácito de su prosa.

      un saludo! M

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